Mi amor:
No sabes la saudade que me dio al pasar por Opera, cuando estaba de camino a reunirme con los compas, y ver la conexión de la línea 3 para Pont de Levallois. Hace solo una semana, iría en esa conexión a verte, a besarte, a sentir tu abrazo. y ahora es como si estuviera en un París vacío y sin sentido, pues tú no estas aquí.
Quiero llorar en el metro, como lo hice al despedirme de ti. Pero ahora no puedo, tengo que disimular que todo esta bien, que vivo, que rio, que soy autosuficiente sin ti. Y lo soy, lo soy, lo que pasa es que no quiero serlo. Quiero llenarme de fuerzas de ti. Amarte a ti.
Estoy cerca de la barra donde nos conocimos y quiero ir a beber, sola, allí, como tú lo hiciste, esperándome a mi. A ver si llegas, con la ilusión de verte sonreír. París es tan
geométrico que solo inspira perfección. Sin ti, no hay la mas mínima perfección posible, nunca la habrá, nunca será la ciudad del amor, si tú no estas a mi lado. El taco en la garganta no se me va, quiero echarme a llorar al frente de la Societe Generale, a ver si algún banquero millonario se siente tan dolido por mi emoción, que compra un pasaje para ir a verte al otro lado del globo, pero eso solo pasa en las películas, si es que pasa.
5 años más tarde…
Volvería a París sola, lista a conquistar mis sueños, en búsqueda de Estela y no de un amor. Decidida a defender mi autosuficiencia e independencia. Volvería a recorrer las calles del Quartier Latin y los jardines del museo de Rodin. Aceptando solo solicitudes de aquellos que quieran viajara a mi lado, sin escalas predeterminadas ni destinos fijos. Para entenderme, como en el Lado osucro del corazón, mi pareja tiene que saber... volar.
Si conocen un banquero millonario, al que todavía le quede dinero, pregúntenle si no le da compasión mi caso, para que esta vez me compre un pasaje del nuevo mundo a la ciudad añorada. Tengo saudade de París y quiero regresar. Solo pasa en las películas, ¿pero si lee este blog y se compadece? Todo es incierto, como decía Celia… ¡la vida es una tómbola!
No sabes la saudade que me dio al pasar por Opera, cuando estaba de camino a reunirme con los compas, y ver la conexión de la línea 3 para Pont de Levallois. Hace solo una semana, iría en esa conexión a verte, a besarte, a sentir tu abrazo. y ahora es como si estuviera en un París vacío y sin sentido, pues tú no estas aquí.
Quiero llorar en el metro, como lo hice al despedirme de ti. Pero ahora no puedo, tengo que disimular que todo esta bien, que vivo, que rio, que soy autosuficiente sin ti. Y lo soy, lo soy, lo que pasa es que no quiero serlo. Quiero llenarme de fuerzas de ti. Amarte a ti.
Estoy cerca de la barra donde nos conocimos y quiero ir a beber, sola, allí, como tú lo hiciste, esperándome a mi. A ver si llegas, con la ilusión de verte sonreír. París es tan
geométrico que solo inspira perfección. Sin ti, no hay la mas mínima perfección posible, nunca la habrá, nunca será la ciudad del amor, si tú no estas a mi lado. El taco en la garganta no se me va, quiero echarme a llorar al frente de la Societe Generale, a ver si algún banquero millonario se siente tan dolido por mi emoción, que compra un pasaje para ir a verte al otro lado del globo, pero eso solo pasa en las películas, si es que pasa.
5 años más tarde…
Volvería a París sola, lista a conquistar mis sueños, en búsqueda de Estela y no de un amor. Decidida a defender mi autosuficiencia e independencia. Volvería a recorrer las calles del Quartier Latin y los jardines del museo de Rodin. Aceptando solo solicitudes de aquellos que quieran viajara a mi lado, sin escalas predeterminadas ni destinos fijos. Para entenderme, como en el Lado osucro del corazón, mi pareja tiene que saber... volar.
Si conocen un banquero millonario, al que todavía le quede dinero, pregúntenle si no le da compasión mi caso, para que esta vez me compre un pasaje del nuevo mundo a la ciudad añorada. Tengo saudade de París y quiero regresar. Solo pasa en las películas, ¿pero si lee este blog y se compadece? Todo es incierto, como decía Celia… ¡la vida es una tómbola!
Maravilloso. Lo único es que la versión original de La vida es una tómbola es de Mona Bell.
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