A mi querida amiga, hermana y compañera, El final se acerca y nos vamos entristeciendo, se nos ponen llorosos los ojos y el pecho comienza a apretarse. Me vas a hacer falta, mucha. Cuando te conocí, eras solo una extraña que bailaba. Ahora eres mi hermana menor/mayor/ gemela que disfruta. Gracias por todos los momentos que has compartido conmigo. Gracias por ser un oído que escucha, una cómplice de mis travesuras, gracias por ser genuina. Son pocas las personas tan libres y tan generosas como tú. Gracias por querer compartir tu vida conmigo. A tu lado, he aprendido a ser mejor persona. Tus ojos verdes son dos cristales que reflejan la pureza de tu alma. Tu sonrisa es la paz que nos brindas después de un día arduo de trabajo. Tu amistad es la fuerza que me ayuda a crecer. Cuando mire de nuevo una vista panorámica de este Río Piedras tan olvidado, solo pensaré en ti y me preguntaré: ¿Cómo estas? ¿Dónde estarás? ¿Quién será el dichoso o la dichosa con la que compartes tus días? Caramba am...
que este espacio sirva como una crónica del descubrimiento de la continuidad de la vida.