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Mostrando entradas de marzo, 2009

Buen viaje compañera

A mi querida amiga, hermana y compañera, El final se acerca y nos vamos entristeciendo, se nos ponen llorosos los ojos y el pecho comienza a apretarse. Me vas a hacer falta, mucha. Cuando te conocí, eras solo una extraña que bailaba. Ahora eres mi hermana menor/mayor/ gemela que disfruta. Gracias por todos los momentos que has compartido conmigo. Gracias por ser un oído que escucha, una cómplice de mis travesuras, gracias por ser genuina. Son pocas las personas tan libres y tan generosas como tú. Gracias por querer compartir tu vida conmigo. A tu lado, he aprendido a ser mejor persona. Tus ojos verdes son dos cristales que reflejan la pureza de tu alma. Tu sonrisa es la paz que nos brindas después de un día arduo de trabajo. Tu amistad es la fuerza que me ayuda a crecer. Cuando mire de nuevo una vista panorámica de este Río Piedras tan olvidado, solo pensaré en ti y me preguntaré: ¿Cómo estas? ¿Dónde estarás? ¿Quién será el dichoso o la dichosa con la que compartes tus días? Caramba am...

Fragilidad... de Ismael Serrano

Todo es frágil: tu costumbre de amarme, mi fe, el silencio y la vida que duerme en un vagón de tren. Tu contrato fugaz, la memoria, este hilo de voz, las quimeras que surcan estrechos y este corazón que persigue tu rastro en la alfombra de la habitación. No es tan frágil el trueno del fúsil, el temor a perderme tus dulces mañanas, tanto dolor. La memoria del banco, el aroma de aceite en el mar, las fronteras de acero para hombres, humo para el capital que regula espejismos y ordena tu necesidad. Yo soy frágil como un cristal si falta usted a esta cita, mi amor, si el canto se llena de olvido, si el recuerdo se va y ya no ríe conmigo. Quizá no seamos héroes pero aún seguimos vivos y en la crisálida su voz estallará. Y no se quedará inmóvil al borde del camino y hará futuro su fuerte fragilidad. Es tan frágil el abrazo del mundo y su paz, la promesa desde la tribuna y su empeño por perdurar. Soberbio y resistente es el grito del miedo anunci...

Apuntes sobre observaciones de cuerpos encontrados...

Después de entregarse con locura a una emoción furtiva, su cara de complacencia, de fornicada, dejaba entrever que comenzó a quererlo. Su entrega rápida, efímera, se había convertido en algo más. Por más que intentó no involucrarse con alguien como él, eso fue lo que terminó sucediendo. Él, tan guapo, tan experimentado, tan mujeriego, tan observador, tan coqueto… él, todo lo que su madre le dijo que no buscara en un hombre. Pero no se trata de lo que la madre le dijo, se trata de lo que ella sintió, lo que ella vio. Esa incoherencia sonriente y juguetona. Las palabras disparejas que él le lanzaba a cien millas por hora, para envolverla en sus historias. Las piernas en constante movimiento. Su sonrisa cautivadora, que con los rayos del sol lo hacia verse más atractivo. En esas van, gustándose. Ella, con la imagen que le quedó repitiéndose en su mente constantemente. Y él, con su cara de falta de café, queriendo descubrirla, descifrarla, encajonarla. Ella se fue al baño y él, mientras ta...

Aquella vida no era tan mala

Mi encuentro con él señalaría un nuevo ciclo de vorágine en mi vida. Esta vez no podría quitármelo de encima. Le conocía y me conocía. Estaba seguro de que él no necesitaría de muchas persuasiones para conseguir arrastrarme de nuevo en su loca carrera… Además, aquella vida no era tan mala que digamos. ¡Qué va! Peor era aburrirse en los clubs, jugando al poker o disertando sobre cosas respetables… ¡Diantre! ¿Cobardía moral, o qué? ¡Digámoslo de sopetón! ¿Qué más me daba volver a la refinada bohemia? De alguna forma había que amenizar el minuto. Ya estaba cansado de bostezar… ¡Oh, no! Aquella vida no era tan mala. ¡Y aunque fuese mala! Vale más, como dijo el poeta, un sufrimiento superior que una felicidad mediocre. ("Sebastian Guenard" de José de Diego Padró)

Reglas del juego

REGLAS DEL JUEGO PARA HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A MUJERES (Gioconda Belli) I El hombre que me ame deberá saber descorrer las cortinas de la piel, encontrar la profundidad de mis ojos y conocer lo que anida en mí, la golondrina transparente de la ternura. II El hombre que me ame no querrá poseerme como una mercancía, ni exhibirme como un trofeo de caza, sabrá estar a mi lado con el mismo amor con que yo estaré al lado suyo. III El amor del hombre que me ame será fuerte como los árboles de ceibo, protector y seguro como ellos, limpio como una mañana de diciembre. IV El hombre que me ame no dudará de mi sonrisa ni temerá la abundancia de mi pelo, respetará la tristeza, el silencio y con caricias tocará mi vientre como guitarra para que brote música y alegría desde el fondo de mi cuerpo V El hombre que me ame podrá encontrar en mí la hamaca donde descansar el pesado fardo de sus preocupaciones, la amiga con quien compartir sus íntimos secretos, el lago donde flotar sin miedo de que el ancla...

Rostro de vos (comentado)

Rostro de vos – Mario Benedetti Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos (Aunque tenga amistades y viva con gente, estoy en soledad, una soledad feliz y energética porque está llena de tu recuerdo, de la añoranza de verte, de la ilusión de escucharte, de la esperanza de llegar a ser contigo. Este llena de recuerdos, de ciudades, de comidas, de vinos, de música; pero más que nada está llena de ti, de tus conversaciones, de tu olor, de tu mirada que aspira a futuro, de tus caricias en mi espalda, de tus pestañas, de tus ojos almendrados, de tu sonrisa seductora, mi soledad esta feliz porque está llena de ti.) de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. (Mi soledad está llena de adioses, muchos de gente que no eres tú. Está llena de despedidas dolorosas como la de Paris, la de Buenos Aires, la de Madrid, la de Santurce o la de Río Piedras. Llena de despedidas gustosas, como cuando sé que la próxima noche la pasaré...

Acceso

Sabías que... si buscas en la RAE la definición de la palabra acceso, como segunda definición aparece la palabra coito. O séase que la próxima vez que tengas algún tipo de relación carnal con alguien, puedes decir: ¿qué rico estuvo ese acceso? Entonces acceso controlado pasa a ser sexo monitoreado, con cámaras de seguridad a la entrada de... ¿las piernas? Como cambia la RAE nuestra vida. Alguien te coquetea y tu respuesta debería ser, lo siento tengo acceso controlado y en la casa no contestan el teléfono, no puede pasar. Residente calle 13 y Visitante se beneficiarían con esta noticia. O sea, los de atrás vienen conmigo y tu gritas en alerta: ¡pero que se creen! Yo no puedo con tantos. A menos que seas aguzada y digas: ¡pues adelante que comience la parranda! ¡Felicidades y a... parrandear! Divagaciones en horarios de oficina para mis camaradas adorados.

y yo...

Y yo la sin nombre la impenetrable y única. Y yo en el tiempo del olvido y en el tiempo de las rosas y de las frutas. (de “Las uvas del tiempo” Marina Arzola) …Y yo la que siempre anhela la soledad, pero le tiene pavor a estar sola. Con el movimiento de los días y las noches, vamos cambiando y adoptando temores. En días recientes comentaba con una amiga como, de adolescentes, no le teníamos miedo a estacionarnos en ciertos lugares, ir a ciertas barras caídas en canto o guiar a ciertas horas. Después de algunas transacciones con la madurez, nos tornamos esquivos, defensivos, con murallas gigantes de protección contra los otros. En mi afán por la diferencia, no sé donde me perdí. Quería/ quiero ser única e impenetrable. La pregunta es: ¿contra quien lucho? ¿Para quién quiero ser impenetrable? O, simplemente, mostrarme así para que un personaje romántico venga y me salve. Para que venga y derribe mis murallas, y me enseñe lo que es la palabra amor. ¿Cómo medio las fantasías, impuestas...