A mi querida amiga, hermana y compañera,
El final se acerca y nos vamos entristeciendo, se nos ponen llorosos los ojos y el pecho comienza a apretarse. Me vas a hacer falta, mucha.
Cuando te conocí, eras solo una extraña que bailaba. Ahora eres mi hermana menor/mayor/ gemela que disfruta. Gracias por todos los momentos que has compartido conmigo. Gracias por ser un oído que escucha, una cómplice de mis travesuras, gracias por ser genuina. Son pocas las personas tan libres y tan generosas como tú. Gracias por querer compartir tu vida conmigo. A tu lado, he aprendido a ser mejor persona.
Tus ojos verdes son dos cristales que reflejan la pureza de tu alma. Tu sonrisa es la paz que nos brindas después de un día arduo de trabajo. Tu amistad es la fuerza que me ayuda a crecer. Cuando mire de nuevo una vista panorámica de este Río Piedras tan olvidado, solo pensaré en ti y me preguntaré: ¿Cómo estas? ¿Dónde estarás? ¿Quién será el dichoso o la dichosa con la que compartes tus días? Caramba amiga, que importante eres en mi vida.
Ya lo hemos dicho, no somos buenas hablando por teléfono o manteniéndonos en contacto, pero aquí estaré para tu próxima escapada a la Isla, aquí estaré para viajar a donde me necesites, aquí estaré para vivir contigo nuevas etapas, nuevas vidas, nuevas vibras.
Ir al viejo San Juan sin ti será raro, la ciudad se transformará, pero, seguramente, también te espere para verte. Toda cambiada, toda profesional, una nueva Sara… pero, en lo más fondo, siempre la misma.
Querida no te quedes inmóvil al borde del camino, no te pares a convencerte de que has llegado al máximo. Lucha por mejorar, lucha por vivir, no te quedes inmóvil. Se dinámica, brinca, baila, grita, llénate de vida y ríe.
Hermana, solo quiero verte bien. Me da miedo que te vayas porque sabes que me fascina cuidarte, protegerte del mundo. Lo sé, sé que te tengo que dejar ir para que vueles sola. Pero es que se siente tan bien saber que hay alguien que vuela a tu lado y que te apoya. Tú piensas que fuimos nosotros quienes te dimos el valor para tomar tus decisiones fuertes. ¿Sabes? Tú nos diste el valor a nosotros para vivir cada día al máximo, para salir a la calle y aventurarnos a conocernos.
Tú eres el mejor apoyo que pude encontrar en tantas etapas de mi vida. Me enseñaste lo que era vivir en la universidad, lo que era conocer gente que no fueran puertorriqueños, en Boston me enseñaste y me motivaste a conocer gente nueva. Si no hubiese sido por ti, no hubiese conocido a mi primera gran pasión. Tú, tan linda, tan amigable, tan cariñosa, tú… compañera de travesía.
Luego, al final de la universidad, volviste a mi vida y disfrutamos mucho más que durante los primeros años. ¡Cuánto bailamos! ¡Cuánto hablamos! ¡Cuánto reímos! ¿Te acuerdas esa semana antes de la graduación? Quizá no, mucho alcohol, inclusive durante la graduación.
Reencontrarme contigo en Puerto Rico ha sido fenomenal. Compartir estas últimas semanas contigo ha sido justo lo que necesitaba para llenarme de energía y encontrar ciertas respuestas que me faltaban. Gracias por ser luz en momentos de oscuridad. Gracias por escuchar mis inseguridades, por compartir mis gustos, por aguantar mis manías. Gracias por existir.
Querida tú eres parte de mi familia, acá las puertas siempre estarán abiertas. Acá te esperamos con los brazos abiertos para que vuelvas a casa, a tu segunda casa. Querida, te amo, querida, ¡buen viaje!
Envía una postal desde tu próximo destino y déjame saber que no me olvidas.
Tu hermana que te adora, e.
El final se acerca y nos vamos entristeciendo, se nos ponen llorosos los ojos y el pecho comienza a apretarse. Me vas a hacer falta, mucha.
Cuando te conocí, eras solo una extraña que bailaba. Ahora eres mi hermana menor/mayor/ gemela que disfruta. Gracias por todos los momentos que has compartido conmigo. Gracias por ser un oído que escucha, una cómplice de mis travesuras, gracias por ser genuina. Son pocas las personas tan libres y tan generosas como tú. Gracias por querer compartir tu vida conmigo. A tu lado, he aprendido a ser mejor persona.
Tus ojos verdes son dos cristales que reflejan la pureza de tu alma. Tu sonrisa es la paz que nos brindas después de un día arduo de trabajo. Tu amistad es la fuerza que me ayuda a crecer. Cuando mire de nuevo una vista panorámica de este Río Piedras tan olvidado, solo pensaré en ti y me preguntaré: ¿Cómo estas? ¿Dónde estarás? ¿Quién será el dichoso o la dichosa con la que compartes tus días? Caramba amiga, que importante eres en mi vida.
Ya lo hemos dicho, no somos buenas hablando por teléfono o manteniéndonos en contacto, pero aquí estaré para tu próxima escapada a la Isla, aquí estaré para viajar a donde me necesites, aquí estaré para vivir contigo nuevas etapas, nuevas vidas, nuevas vibras.
Ir al viejo San Juan sin ti será raro, la ciudad se transformará, pero, seguramente, también te espere para verte. Toda cambiada, toda profesional, una nueva Sara… pero, en lo más fondo, siempre la misma.
Querida no te quedes inmóvil al borde del camino, no te pares a convencerte de que has llegado al máximo. Lucha por mejorar, lucha por vivir, no te quedes inmóvil. Se dinámica, brinca, baila, grita, llénate de vida y ríe.
Hermana, solo quiero verte bien. Me da miedo que te vayas porque sabes que me fascina cuidarte, protegerte del mundo. Lo sé, sé que te tengo que dejar ir para que vueles sola. Pero es que se siente tan bien saber que hay alguien que vuela a tu lado y que te apoya. Tú piensas que fuimos nosotros quienes te dimos el valor para tomar tus decisiones fuertes. ¿Sabes? Tú nos diste el valor a nosotros para vivir cada día al máximo, para salir a la calle y aventurarnos a conocernos.
Tú eres el mejor apoyo que pude encontrar en tantas etapas de mi vida. Me enseñaste lo que era vivir en la universidad, lo que era conocer gente que no fueran puertorriqueños, en Boston me enseñaste y me motivaste a conocer gente nueva. Si no hubiese sido por ti, no hubiese conocido a mi primera gran pasión. Tú, tan linda, tan amigable, tan cariñosa, tú… compañera de travesía.
Luego, al final de la universidad, volviste a mi vida y disfrutamos mucho más que durante los primeros años. ¡Cuánto bailamos! ¡Cuánto hablamos! ¡Cuánto reímos! ¿Te acuerdas esa semana antes de la graduación? Quizá no, mucho alcohol, inclusive durante la graduación.
Reencontrarme contigo en Puerto Rico ha sido fenomenal. Compartir estas últimas semanas contigo ha sido justo lo que necesitaba para llenarme de energía y encontrar ciertas respuestas que me faltaban. Gracias por ser luz en momentos de oscuridad. Gracias por escuchar mis inseguridades, por compartir mis gustos, por aguantar mis manías. Gracias por existir.
Querida tú eres parte de mi familia, acá las puertas siempre estarán abiertas. Acá te esperamos con los brazos abiertos para que vuelvas a casa, a tu segunda casa. Querida, te amo, querida, ¡buen viaje!
Envía una postal desde tu próximo destino y déjame saber que no me olvidas.
Tu hermana que te adora, e.
Comentarios
Publicar un comentario