Ir al contenido principal

Fragilidad

Hay una canción de Ismael que habla de la fragilidad. Las crisálidas, aunque son nuestro hogar, también, son frágiles. Si no lo fueran, no podríamos liberarnos de ellas y emanciparnos volando. Es de conocimiento popular que todo en la vida es incierto, salvo por la muerte. Poco a poco, voy entendiendo que todo es frágil en la vida, porque todo puede acabar de un momento a otro.

Hacia tiempo que no te veía. Tu voz siempre me da tanta paz. Sin embargo, me di cuenta que mi amor está fragilizándose. La costumbre de ansiar tus besos ya no es tanta. Mi vida continuó sin ti y no hay por qué detenerla ahora. El tren seguirá su camino y ya no escucharé su salida; se irá, como también se fueron los recuerdos fulminantes de tus caricias deseadas.

Tu contrato conmigo fue uno efímero que yo no supe comprender. Pero, el contrato que me propones ahora me gusta. La idea de compartir contigo, mientras te sobrevivo, me atrae. Ya no temo no encontrarte al abrir los ojos. Ahora que quiero viajar con un equipaje liviano, basta con el recuerdo del banco en el parque. Me dejaste con un baúl de historias, y eso es todo lo que necesito. Imagino algún día publicar en el periódico un anuncio clasificado que diga:

Busco experiencias, en cada rincón, para llenar el baúl de los recuerdos y adquirir la herramientas para volar.

Yo soy frágil, por eso me retiro a mi crisálida, a reponerme de las caídas y desarrollar fuerzas. Quizá sea más frágil si te olvidas de mi, si la gente que amo se olvidase de mi. Mi fuerza está en soltar los recuerdos malos y grabar solo los buenos, como me dijiste: perdonar es divino. Y desde que te vi, me siento mejor por ambos. Ya tus historias y consejos me hacen sonreír, ya no eres ente negativo en mi.

Cuando solté tus heridas, cuando solté mis diferencias de opiniones con mis amistades, me liberé, recuperé mi movilidad. Tengo un miedo horrible a quedarme como dice Benedetti: “inmóvil al borde del camino”. No me lo perdonaría nunca. Hay algo dentro de mi que me incita a descubrir mundos y volar alto. Estoy, simplemente, preparando el despegue.

Por el momento, acompáñame a crear memorias para mi viaje, soñemos ser felices y seámoslos, tú, yo y el resto del mundo.

Cuando me convierta en mi heroína, mi crisálida abrirá sus puertas y ¡volaré!

Comentarios

Entradas populares de este blog

de mañana…

Siempre me ha parecido interesante el orden natural que tienen los tapones en este país... y como la gente difruta de alterar ese orden y cambiarnos la vida a todos. Somos todos parte de una cadena de reacción interminable. En la vida... nada se pierde... todo se transforma

La verdad científica: Plutón fue desterrado…

Dedicado a la persona responsable que, de vez en cuando, me recuerda gratos momentos de seguridad infantil… Esta semana, Se habla mierda, Inc. te ofrece una lectura refrescante y divertida para aquellos que crecieron en las postrimerías del siglo XX. La verdad científica: Plutón fue desterrado… ¡Rescatemos a Plutón! ¡Prohibido olvidar! Es increíble como todo regresa a la infancia. Cualquier psicólogo siempre encuentra la manera de achacar los problemas de uno a la infancia, a un padre no comunicativo o a los celos de hermanos mayores o menores. Con este evento de Plutón, todo regresa a eso… a la bolita de foam o plasticina que dejó de existir en el planetario que habita nuestra imaginación. Plutón, oficialmente, estuvo entre nosotros como planeta entre 1930 y 2006. Tiene dos lunas; una más que la Tierra, pero, como nos repiten los científicos que son dueños de la absoluta verdad, NO es planeta. ¡¡¡Como lo leen, si no lo habían leído antes… si, eso mismo, que Plutón ya no es planeta!!...

Aquella vida no era tan mala

Mi encuentro con él señalaría un nuevo ciclo de vorágine en mi vida. Esta vez no podría quitármelo de encima. Le conocía y me conocía. Estaba seguro de que él no necesitaría de muchas persuasiones para conseguir arrastrarme de nuevo en su loca carrera… Además, aquella vida no era tan mala que digamos. ¡Qué va! Peor era aburrirse en los clubs, jugando al poker o disertando sobre cosas respetables… ¡Diantre! ¿Cobardía moral, o qué? ¡Digámoslo de sopetón! ¿Qué más me daba volver a la refinada bohemia? De alguna forma había que amenizar el minuto. Ya estaba cansado de bostezar… ¡Oh, no! Aquella vida no era tan mala. ¡Y aunque fuese mala! Vale más, como dijo el poeta, un sufrimiento superior que una felicidad mediocre. ("Sebastian Guenard" de José de Diego Padró)